viernes, 31 de mayo de 2019

Calamón común (Porphyrio porphyrio)

Rozando el exterminio debido a la caza indiscriminada y a la destrucción de sus hábitats, el calamón común (Porphyrio porphyrio) inició su recuperación desde el momento en el que se le dotó de protección y se empezaron a recuperar y proteger algunos humedales. Fue en Doñana uno de los puntos donde se encontraban confinados los escasos individuos que ya quedaban. Poco a poco tras estas medidas que se sumaron  a algunas reintroducciones, la especie fue remontando. Hoy por hoy es posible observarlo en innumerables humedales incluso alcanzando una alta densidad.

Todo aquel que ha tenido la ocasión de observar a esta exuberante ave acuática, de precioso plumaje azul metalizado contrastado con el rojo intenso de su pico y sus patas, habrá podido comprobar la agilidad con la que se desenvuelve por las eneas y carrizos de los medios acuáticos. Ello se debe a la forma de sus patas, que presentan unos dedos largos, muy finos y prensiles que le permiten andar por encima de la vegetación palustre sin el menor problema. A su vez, estos dedos de articulación prensil, son la herramienta perfecta para sujetar los tallos de las plantas acuáticas, que también forman parte de su alimentación básica.

Calamón común andando sobre la vegetación palustre

Estas patas, desproporcionadas a su tamaño, tan llamativas, y de dedos finos y largos, describen una huella de grandes dimensiones (17-18 cm) que ningún otra ave acuática ibérica llega a alcanzar. Así que distinguir sus rastros cuando andan por el fango o arena puede resultar fácil. 

Es una huella simétrica que marca cuatro dedos. A veces, en función del sustrato, el dedo I que apunta hacia atrás, puede solo intuirse. Sus dedos son delgados, largos y muy rectos. Los ángulos entre dedos II y IV casi alcanzan los 120º, divididos por el dedo central III. Suele marcar el metatarso, que no resulta muy grande. La senda que describe son huellas consecutivas alineadas y que en algunas ocasiones se llegan a rozar.



Huellas de gran tamaño de calamón común

martes, 28 de mayo de 2019

Mirlo o zorzal


Observando el excremento de abajo de este posadero, todo apunta a que un mirlo o zorzal se dio una panzada de caracolillos.


lunes, 20 de mayo de 2019

Mismos hábitos

Una de las razones por la que me apasionan los rastros e indicios de fauna es porque a través de ellos podemos conocer los hábitos y el comportamiento de la fauna silvestre. Se pueden deducir y sacar muchísimas conclusiones. En realidad, reconocer e interpretar indicios de fauna van de la mano y se retroalimentan mutuamente, es decir, una integración correcta de indicios pueden desvelar como se comportó la o las especies implicadas, y las señales que describen un hábito o comportamiento pueden desvelarnos de qué especie se trata.

Cuando dieron a luz y se hicieron más asequibles las cámaras de fototrampeo para mí fue la reostia, ya que era el juguetito perfecto para conocer la vida secreta de nuestros mamíferos más al detalle, y de tal forma observar y estudiar como se comportan. Así que si esa son las inquietudes, diría que el estudio de rastros e indicios de fauna junto con el fototrampeo son las herramientas perfectas, nunca deberíamos individualizarlas, ya que la información que pueden aportar juntas es extraordinaria.

Bueno, sin irnos por los cerros de Úbeda. Una de las ventajas que tiene el fototrampear sin aportar ningún tipo de cebo es que precisamente podremos captar y observar los comportamientos de nuestra fauna de forma natural, sin nada que le influya o condicione. Es la razón por la que ya prácticamente no los uso, salvo alguna situación especial en la que quiero obtener otro tipo de información.

Quería mostraros esta imagen que tiene relación con otra entrada que publiqué hace poco sobre las veredas de paso de las ginetas (aquí) y otras especies también, claro. En esta ocasión este mismo individuo, que por las dimensiones es muy probable que se trate de un macho, fue captado en la misma posición y prácticamente sobre la misma hora en el mismo camino. Por el punto del encuadre donde se encuentra , y conociendo la velocidad de disparo de la la cámara, podríamos deducir que en ambos momentos el animal llevaba la misma velocidad de paso. Tranquilo pero decidido, conoce el camino y es asiduo a éste, usa las mismas horas de la noche para desplazarse, forma parte de su territorio.



viernes, 17 de mayo de 2019

Un camino algo transitado

Como ya sabemos, la fauna usa las veredas del monte para moverse en su deambular diario, a continuación podremos observar a varios de ellos. Una familia de jabalíes, algún precioso zorro, el meloncillo, una nutria que después se detiene para llamar a su hij@, y una corza muy preñada...

miércoles, 1 de mayo de 2019

Sr. sapo (Bufo spinosus)

En momentos de apareamientos y puestas, los sapos tienen mayor ajetreo deambulando de un lugar para otro en busca de charcas atraídos por la llamada de la naturaleza y cumplir sus ciclos. Es por ello que no es difícil encontrar sus preciosas huellas impresas en el fango. Se tratan de rastros que presentan huellas paralelas, donde se alternan las de diferente pie, y en las que casi se superponen las traseras a la delanteras del mismo lado. Las del sapo común, al ser un sapo que alcanza grandes dimensiones, estas huellas y su separación pueden alcanzar mayor tamaño.



Rastros de sapo común.

Pero estos ajetreos nocturnos pueden concluir en tragedia cuando atraviesan carreteras y carriles, siendo atropellados multitud de ellos. Así que mucho ojo en estos momentos tan delicados.

Sapo atropellado en un carril (sierra de Grazalema).