lunes, 20 de mayo de 2019

Mismos hábitos

Una de las razones por la que me apasionan los rastros e indicios de fauna es porque a través de ellos podemos conocer los hábitos y el comportamiento de la fauna silvestre. Se pueden deducir y sacar muchísimas conclusiones. En realidad, reconocer e interpretar indicios de fauna van de la mano y se retroalimentan mutuamente, es decir, una integración correcta de indicios pueden desvelar como se comportó la o las especies implicadas, y las señales que describen un hábito o comportamiento pueden desvelarnos de qué especie se trata.

Cuando dieron a luz y se hicieron más asequibles las cámaras de fototrampeo para mí fue la reostia, ya que era el juguetito perfecto para conocer la vida secreta de nuestros mamíferos más al detalle, y de tal forma observar y estudiar como se comportan. Así que si esa son las inquietudes, diría que el estudio de rastros e indicios de fauna junto con el fototrampeo son las herramientas perfectas, nunca deberíamos individualizarlas, ya que la información que pueden aportar juntas es extraordinaria.

Bueno, sin irnos por los cerros de Úbeda. Una de las ventajas que tiene el fototrampear sin aportar ningún tipo de cebo es que precisamente podremos captar y observar los comportamientos de nuestra fauna de forma natural, sin nada que le influya o condicione. Es la razón por la que ya prácticamente no los uso, salvo alguna situación especial en la que quiero obtener otro tipo de información.

Quería mostraros esta imagen que tiene relación con otra entrada que publiqué hace poco sobre las veredas de paso de las ginetas (aquí) y otras especies también, claro. En esta ocasión este mismo individuo, que por las dimensiones es muy probable que se trate de un macho, fue captado en la misma posición y prácticamente sobre la misma hora en el mismo camino. Por el punto del encuadre donde se encuentra , y conociendo la velocidad de disparo de la la cámara, podríamos deducir que en ambos momentos el animal llevaba la misma velocidad de paso. Tranquilo pero decidido, conoce el camino y es asiduo a éste, usa las mismas horas de la noche para desplazarse, forma parte de su territorio.



viernes, 17 de mayo de 2019

Un camino algo transitado

Como ya sabemos, la fauna usa las veredas del monte para moverse en su deambular diario, a continuación podremos observar a varios de ellos. Una familia de jabalíes, algún precioso zorro, el meloncillo, una nutria que después se detiene para llamar a su hij@, y una corza muy preñada...

miércoles, 1 de mayo de 2019

Sr. sapo (Bufo spinosus)

En momentos de apareamientos y puestas, los sapos tienen mayor ajetreo deambulando de un lugar para otro en busca de charcas atraídos por la llamada de la naturaleza y cumplir sus ciclos. Es por ello que no es difícil encontrar sus preciosas huellas impresas en el fango. Se tratan de rastros que presentan huellas paralelas, donde se alternan las de diferente pie, y en las que casi se superponen las traseras a la delanteras del mismo lado. Las del sapo común, al ser un sapo que alcanza grandes dimensiones, estas huellas y su separación pueden alcanzar mayor tamaño.



Rastros de sapo común.

Pero estos ajetreos nocturnos pueden concluir en tragedia cuando atraviesan carreteras y carriles, siendo atropellados multitud de ellos. Así que mucho ojo en estos momentos tan delicados.

Sapo atropellado en un carril (sierra de Grazalema).

viernes, 12 de abril de 2019

Huellas miniatura (Apodemus sp.)

Qué simpático es observar los saltitos de un ratoncillo, y si te marca unas huellas tan bonitas más aún...
 

domingo, 7 de abril de 2019

Flamenco común (Phoenicopterus roseus)

Ave de patas largas y color blanco-rosado que habita prácticamente todo tipo de medios acuáticos. El flamenco común podríamos considerarlo una de las especies más llamativas de la avifauna que ocupa estos medios. Destaca por a su gran tamaño, cuello y patas largas, y un peculiar pico con forma curvada hacia abajo. No obstante, son las preciosas tonalidades rosas de sus plumas lo que le envuelve de esa espectacularidad.

La salinidad no resulta un inconveniente para este ave, ya que como hemos comentado ocupa todo tipo de zona húmedas, ya sean salinas y esteros, marismas, lagunas de interior, deltas y estuarios.

La forma de su pico es una adaptación  al tipo de alimentación. A través de él filtra las someras aguas reteniendo pequeños crustáceos, como la artemia salina, camarones, o pequeñas partículas de microalgas entre otros. De parte de su dieta obtienen la carotina, pigmento que le da el característico color rosado de sus plumas, y que se intensifica cuando abunda alimento rico en estos carotinoides.


Es peculiar que los flamencos tengan el aspecto de aves zancudas, pero dotadas de patas palmeadas propias de especies nadadoras como el resto de patos o gansos. Ello se debe a que esta especie, a pesar de alimentarse en aguas someras son unos perfectos nadadores y se desplazan por zonas donde la columna de agua les supera.

Los flamencos dejan impresas unas huellas muy característica por su gran dimensión, que ronda los 10-11 cm. Poseen membranas entre los dedos II y III, y III y IV, sin llegar a alcanzar los extremos de sus dedos. La finalidad de esta forma palmeada es la impulsar el agua a modo de remo para desplazarse. Estas membranas no siempre quedan bien impresas en el sustrato aunque se suele intuir su trazado. Lo que casi siempre dejan patentes son sus dedos central (dedo III) y los dos extremos (dedo II Y IV) que describen un semicírculo. También poseen de un pequeño dedo atrás (dedo I) algo inclinado hacia adentro, que en raras ocasiones se marca al estar más elevado.

Sobre todo en esteros y salinas, es muy común encontrar estas huellas en las orillas. También con suerte podremos encontrar alguna de sus bonitas plumas rosadas que sueltan de los continuos acicalamientos y cuidados de su plumaje.


Huellas de flamenco común en una marisma dulceacuícola




Huellas de flamenco común en una de las orillas de una salina

Plumas de flamenco común

domingo, 24 de marzo de 2019

Fiel a sus veredas

Detectamos sus huellas en el camino, toman dirección hacia un pequeño arroyo que lo atraviesa. En la orilla se encuentran las últimas impresiones antes cruzarlo sin mojarse las patas, ya que la piedra a modo de pasarela se conoce que le viene estupendamente para rebasarlo como una dama. Las abundantes huellas nos desvelan que este punto forma parte de su campeo nocturno (recordemos siempre, primero identificar, sin olvidarnos de interpretar).

Las ginetas usan diariamente las misma veredas para campear, estas suelen estar dentro de los límites de sus territorios. En cámaras de fototrampeo hemos observado la misma gineta tomar estos caminos varias veces en la misma noche en los dos sentidos, van, vuelven, van, vuelven, van y vuelven otra vez. Pero tal belleza nunca cansa verla repetidas veces.




viernes, 22 de marzo de 2019

Lirón careto (Eliomys quercinus)

Como siempre, aprovecho los individuos de nuestra fauna que han muerto atropellados o que han perecido en cualquier otra circunstancia, para recopilar datos y recoger mediciones en su morfología. Esta vez se trataba de un lirón careto que trágicamente pudiera haber muerto envenenado al ingerir raticida. Es muy penoso encontrar a este animal tan precioso en estas condiciones.

En la Península Ibérica tenemos dos especies de lirones, el lirón gris (Glis glis), que se ciñe al área del sistema Cantábrico, y el lirón careto (Eliomys quercinus), con distribución en toda el territorio peninsular incluidas las islas Baleares. A su vez, dentro de los lirones caretos encontramos varias subespecies según su distribución. El individuo que aquí mostramos, en función de los rasgos de su cola y distribución en el sur de la penínsular correspondería a la subespecie Eliomys quercinus quercinus.

 Lirón careto (Eliomys quercinus)

El rasgo más característico del lirón careto es la mancha negra que tiñe sus ojos a modo de antifaz, lo cual lo hace fácilmente distinguible de cualquier otro roedor como la rata negra. Tiene unas grandes orejas y una cola cubierta de pelos que culmina en un pincel oscuro en casi o su totalidad, según la subespecie y área geográfica peninsular.


 Destaca la macha oscura en sus ojos a modo de antifaz, y sus grandes orejas.

 Dos pares de incisivos en ambas mandíbulas.

Su tamaño es muy variable según la subespecie y área geográfica.



 Cola terminada en pincel. Su coloración en la zona ventral varía según la subespecie.

Sus manos tienen cuatro dedos, como otros roedores, en su planta se observan cinco almohadillas plantares. Llama la atención su alargado pie, que posee cinco dedos y se compone de seis almohadillas plantares, siendo alargadas también las dos que tienen la posición más proximal.


Manos con cuatro dedos y pies con cinco dedos.

Espero que la próxima pueda mostrar a este hermoso duendecillo, vivo y en su medio natural. Mientras, recuerdo este breve motanje con imágenes que conseguimos mediante cámaras fototrampeo.


Lirón careto from Esmeralda Ramos on Vimeo.